El Metro: Un artista boricua que exhibe en Puerto Rico

By Celina Nogueras

Si una palabra o una sensación definieran la más reciente exhibición de Jonathan Torres, sería siniestro. Me refiero a la sensación de espanto que afecta a las cosas conocidas y familiares. Un sentimiento de atracción y repulsión que ocurre simultáneamente; en otras palabras, una fuerza que nos empuja hacia el objeto y a la vez nos repulsa y enajena de él. Su pintura parece salir de mundos fantásticos, donde coinciden una acumulación de ideas y de emociones que se combinan con la realidad y la fantasía. Sus pinturas narran situaciones personales de personajes conocidos de su entorno con un lenguaje visual personal inquietante. El artista parece estar fascinado con la creación de nuevas texturas. El juego de capas, “de cierta manera, es un tanto encubridor de mis propias inseguridades” y funge como un velo que va tapando lo que no le interesa que se vea. Visitamos su exhibición y te decimos lo que no te puedes perder.

Trabaja hace años particularmente con la generación de artistas conocidos como frescos. Su misión es identificar talentos nuevos, aportar a sus carreras y ayudarlos a crecer. Desde joven se desempeña en el mundo de las galerías. Hace dos años abrió Roberto Paradise, una galería que tiene en una casona histórica de Santurce y por donde pasan los talentos más jóvenes del país. Ha participado en ferias de arte importantes, como Art Basel (Miami- Basel), Nada (Miami- New York) y Arco (España).

Estudió en la Escuela de Artes Plásticas y tiene una maestría de Brooklyn College, N.Y. Actualmente, mantiene su estudio en New York, aunque viaja constantemente a la Isla. Su pintura está marcada por la acumulación de impasto que le da mucha textura y relieve. Su temática incorpora personajes semimonstruosos sacados de su entorno personal y transformados por su pintura en cohabitantes de su mundo fantástico

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Esta pieza carga una historia personalísima, ya que el soporte de la misma es la sábana que utilizaba cuando bebé. “Quiero hacer una conexión emocional entre el personaje y la sábana”. En la pintura podemos observar un personaje que parece quererse salirse del cuadro cargando o siendo aplastado por un bouquet de flores. En este caso, el artista pareciera querer, mediante el uso del material junto con la imagen, pasarle su bagaje emocional al espectador.

Pieza emblemática de la exhibición con un título muy provocador y multireferencial. Esta pieza, que utiliza el dibujo como base de la pintura, adquiere dimensiones épicas, como en una batalla barroca. La pintura pareciera contarte una historia, lo que hace que la obra, aún en su inmovilidad, se sienta como si tuviera movimiento. “Ando siempre preocupado porque la pintura sea una viva y en movimiento”. La búsqueda de movimiento en la imagen estática es motor fundamental de todo trabajo presente y exploraciones futuras con la imagen”, según nos cuenta

La esculturas son una expansión de su pintura de una manera muy natural, ya que sus pinturas parecieran querer explorar la forma tridimensional, pero se contienen.
Tal es el caso de The garden, una escultura de una dama con piernas cruzadas hecha de papel maché, tela, foam y material sintético.